jueves, 17 de julio de 2014

LA BIBLIA ME LO DICE CAP. 14 V.P.Wierwille


Capitulo Catorce

El Bautismo
      
Muchos de los grupos religiosos de hoy fueron fundados sobre diversas creencias relacionadas con el bautismo. Este estudio le permite a la Escritura hablar por sí misma acerca del tema del bautismo y le permitirá al lector ver por sí mismo la gran exactitud de la Palabra de Dios sin inconsistencias interpretacionales y doctrinales causadas por el hombre en este tema. Comencemos por examinar la palabra “bautismo” y luego continuemos trazando el uso del agua en el bautismo desde el Antiguo Testamento, según se relacionaba con la ley, hasta el presente.
    
Para descubrir el verdadero significado del “bautismo”, debemos investigar las Escrituras y observar sus variados usos. Por supuesto, “bautismo” ahora es una palabra española; las letras y los sonidos de la palabra griega baptisma se representan casi directamente en español. La raíz de la palabra baptisma es baptö, que quiere decir “meter en un líquido”. Baptö es también parte de la palabra embaptö, traducida “meter” o “mojar”.

De esta raíz baptö se derivan cuatro palabras:

1. Baptizö-- hacerlas cosas baptö. Metidas en un líquido.

2. Baptismos-- el acto de meter en un líquido o lavar, el cual es el acto de bautizar; ésta no aparece en ninguna epístola eclesiástica; los cuatro usos de la palabra están en Marcos 7:4,8; Hebreos 6:2; 9:10.

3. Baptisma-- el resultado de baptismos; se usa veintidós veces en la Biblia; trece se refieren al bautismo de Juan, cinco al bautismo del señor, tres se encuentran en las epístolas de Pablo y la última está en Pedro. Baptisma aparece en Mateo 3:7; 20:22,23; 21:25; Marcos 1:4; 10:38,39; 11:30; Lucas 3:3; 7:29; 12:50; 20:4; Hechos 1:22; 10:37; 13:24; 18:25; 19:3,4; Romanos 6:4;Efesios 4:5; Colosenses 2:12; 1 Pedro 3:21.

4. Baptistës--el que bautiza.

Hay solamente unas pocas instancias donde las letras y los sonidos de esta palabra no se representan directamente en español como “bautizar”, sino que se traducen en la siguiente manera.

1. Baptö se traduce “mojar” o “teñir” en los únicos tres lugares donde se usa.

Lucas 16:24:

Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, 
y envía a Lázaro para que moje [baptö] la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.

Juan 13:26: 

Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado
[bapto]…

Apocalipsis 19:13:

Estaba vestido de una ropa teñida
[baptö] en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.

2. Embaptö se traduce como sigue en sus únicos usos.

Mateo 26:23: 

Entonces él respondiendo, dijo: El que mete
[embaptö] la mano 

conmigo en el plato, ése me va a entregar.

Marcos 14:20: 

El, respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, 
el que moja
[embaptö] 
conmigo en el plato.

Juan 13:26: 

Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado
[baptö], aquél es. 

Y mojando
[embaptö] el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. 

[Baptö se usa en ambos casos en Juan 13:26 en varios textos críticos griegos.]

3. Baptizö tiene sus letras y sonidos representados consistentemente como “bautizar” excepto en tres usos.

Marcos 6:14: 
Oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se 
había hecho notorio;y dijo: Juan el Bautista [baptizö]* ha 
resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.

Marcos 7:4: 
4 Y volviendo de la plaza, si no se lavan [baptizö], no comen…

Lucas 11:38:
El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado
[bautizó] antes de comer…

*La forma de esta palabra baptizö es el participio con el artículo. Se traduce con exactitud “el que bautiza”

En estos últimos usos la acción es evidente por sí misma; cuando un fariseo volvía de la plaza, se lavaba antes de comer.

4.De los cuatros usos de baptismos solamente una vez se traduce “bautismo”--Hebreos 6:2.  En los otros casos la Versión Reina-Valera está en lo correcto al traducir la palabra baptismos como “lavamientos” y “abluciones”. Las referencias están claras porque se refieren a las ordenanzas de servicio divino que se llevaban a cabo en el tabernáculo

Marcos 7:4: 

Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas 
hay que tomaron para guardar, como los lavamientos [baptismos] de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.

Marcos 7:8: 

Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos
[baptismos] de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.

Hebreos 9:10: 

Ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones [baptismos], y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar [rectificar] las cosas.


De cada uso bíblico de la palabra “bautismo”, podemos concluir que el significado en su raíz y el pensamiento básico en el bautismo es lavamiento. Por lo tanto, debemos notar otras tres palabras en griego que también quieren decir “lavar”.

1. Niptö --lavar una parte del cuerpo de uno.

Mateo 15:2:


¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? 

Porque no se lavan las manos cuando comen pan.

2. Louö --bañar o lavar el cuerpo entero; de donde también obtenemos la palabra “ablución”.


Hebreos 10:22:

Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe,

purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

3. Plunö --lavar o enjuagar cosas inanimadas; ordinariamente esta palabra se usa al hablar de lavar ropa.

Apocalipsis 7:14: 

Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que 

han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.
       
Estas tres palabras griegas cubren totalmente el tema del lavamiento. La palabra “lavar” se usa en definición de cada una de las palabras anteriores. Por lo tanto, debemos concluir lógicamente que el verbo baptizö tiene un significado en común con las tres palabras griegas antes mencionadas, pero sin embargo debe ser distinto de cada una. Un estudio concienzudo de cada uso de baptizö revela que baptizö no denota remoción de suciedad o mugre del cuerpo, sino más bien la remoción de impurezas ceremoniales y es lavamiento simbólico. El aseo exterior de la carne por lavamiento o bautismo era para simbolizar la limpieza espiritual. La entrada al tabernáculo estaba condicionada por el bautismo, lo cual quería decir el aseo de la carne en la fuente por medio de mojarse tan solo para indicar lavamiento o aseo ceremonial. (Ver Éxodo 30:18-24.

 ¿Exactamente qué medios se usaban fuera del templo para el lavamiento? El Antiguo Testamento nos habla de la fuente del tabernáculo (Éxodo 30:17-21), el mar y las diez fuentes del templo de Salomón (1 Reyes 7:23-39) y el río del templo (Ezequiel 47:1-12).
       
En el atrio del tabernáculo entre la entrada y la puerta se hallaban dos utensilios--el altar y la fuente (Éxodo 40:29, 30). Considerando el detalle minucioso y la exactitud del modelo mostrado a Moisés concerniendo el tabernáculo (Éxodo 30: 1-10), es interesante notar que la fuente del tabernáculo no se le dio dimensiones o proporciones sino que la Palabra simplemente establece para qué era--“para lavar” (Éxodo 30:18). El hecho de que falten los detalles concernientes a la fuente, enfatiza el hecho de que no era parte íntegra de la estructura completada y que algo mejor vendría a reemplazarlo.
       
El templo de Salomón reemplazó al tabernáculo. Este templo de Salomón no tenía una sola fuente entre la entrada al área exterior y la puerta del templo, sino que en cambio tenía el mar y las diez fuentes, cinco a cada lado de la casa (1 Reyes 7:23, 38,39). Las diez fuentes se usaban para lavar la ofrenda y estaban colocadas sobre bases, cada una con “cuatro ruedas de bronce” (1 reyes 7:30). De nuevo las ruedas indican poder deshacerse de ellas fácilmente; se podían rodar para hacer lugar para algo más permanente.
       
En el templo de Ezequiel, el cual se realizará en el futuro, las fuentes y el mar serán quitados de en medio y en su lugar, saliendo de debajo del umbral de la casa, fluirá el río de agua viva (Ezequiel 47:1-5).  El templo de Ezequiel no tendrá agua en recipientes, sino un río en movimiento, vivo, haciéndose cada vez más profundo según fluye (Ezequiel 47: 3-5). Así pues, en el desarrollo del plan de Dios vemos que las fuentes son todas semejantes hasta que finalmente convergen en el río de agua viva.
      
El aseo ceremonial, llamado lavamiento y bautismo, se aplica específicamente a Israel. La fuente del tabernáculo, el mar y las diez fuentes del templo de Salomón y el río de Ezequiel son todos aplicables a Israel --los primeros dos bajo el Antiguo Testamento y el último en el futuro cuando el paraíso sea restablecido en la tierra. Estos dos tiempos que se aplican solamente a Israel son bíblicamente llamados en conjunto el período del reino. La pregunta entonces viene a ser: ¿qué hay del bautismo en el período de tiempo entre la ley y el nuevo paraíso, entre el tiempo del templo de Salomón y el río de Ezequiel?
     
El día de Pentecostés instituyo un nuevo período o administración. En ese momento otro cambio se produjo en relación con el bautismo en lo que concierne a la Iglesia. Para ver exactamente qué significo este cambio, comencemos diez días antes de Pentecostés en el momento de la ascensión en Hechos 1.

Hechos 1:4-5: 

Y estando
[los apóstoles] juntos, [Jesucristo] les mandó que 
no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.

Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis 
bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

En otras palabras, con la llegada de lo mayor (espíritu santo), lo menor (el agua) llego a su fin. Este remplazo se inició en Pentecostés. En Pentecostés se aplicó la primera vez.

Gálatas 3:27-28: 

Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, 
de Cristo estáis revestidos.

Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; 
porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

(La palabra “judío” y sus derivados, según se usan en la Versión Reina-Valera, deben entenderse siempre con significado “de Judea” o “de la religión de Judea”. La palabra “judío” tiene varios significados modernos que no se aplican a los acontecimientos bíblicos.)
        
Siendo bautizados en el Cuerpo de Cristo no quiere decir bautizados con el antiguo elemento físico de agua, sino con el nuevo elemento espiritual de espíritu santo.
    
1 Juan 1:7:

Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo
su Hijo nos limpia de todo pecado.


(Entonces no hay ya más conciencia de pecado como está dicho en Hebreos 10:2: “De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto limpio una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado.)
         
Cristo ha hecho la limpieza por nosotros. Nuestra única obra es aceptarlo. El entonces lava nuestro pecado.
          
La doctrina sobre el bautismo en Hechos, el libro que relata los sucesos de Pentecostés e inmediatamente después, nunca enseña el uso del agua. En hechos 2:38 Pedro bautizó “en el nombre de Jesucristo”. En Hechos 8:16 los samaritanos habían sido “bautizados en el nombre de Jesús”.  En Hechos 9:18: “[Pablo] recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado”. Y en Hechos 19:5: “Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús”.
          
Si nosotros vamos a dividir correctamente la Palabra de Dios, debemos permitir que la Biblia hable por sí misma y no leer en ella las teologías y doctrinas de hombres.  Hoy en día dondequiera que la palabra “bautizar” es mencionada, el agua es inmediatamente asociada con ella a causa de la influencia de doctrinas religiosas; pero acabamos de ver por inspección de los versículos de la Escrituras anteriores que el agua nunca se menciona.
           
Por otro lado, aunque tenemos estos relatos que tan claramente muestran que el agua ya no se necesitaba después del día de Pentecostés, hay otros relatos bíblicos que implican el uso del agua en el bautismo y que deben ser considerados.
        
Pedro habla de agua en Hechos 10.

Hechos 10:47: 

Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el
agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el 
Espíritu Santo también como nosotros?


Este es el mismo Pedro que habló en Hechos 2:38. ¿Por qué incluyó el agua en Hechos 10 si antes no lo hizo? En Hechos 2:38 no tuvo tiempo de ir a su oficina y preparar un sermón; él habló por revelación e inspiración. Pero después del día de Pentecostés, Pedro estaba predicando en la sinagoga y aún estaba influenciado por ella.  El simplemente volvió a su doctrina anterior y añadió agua. Pedro mismo clarifica justamente este relato más tarde en Hechos 11.

Hechos 11:16: 

Entonces me acordé [después de que yo había ordenado el 
bautismo de agua] de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.

 Este relato índica que él no bautizó en agua a la familia de creyentes de la casa de Cornelio.
 En Hechos 19 Pablo preguntó a ciertos discípulos en Éfeso acerca de lo que Apolos hizo.

Hechos 19:2-3. 

…¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: 
Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.

Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan
[agua].

      
Así que vemos que el bautismo de agua sí ocurrió ya que Apolos no había sido plenamente instruido,  aunque algo mucho más grande había llegado para remplazar el agua. Igualmente el eunuco a quien Felipe le testificó pidió ser bautizado con agua.

Hechos 8:36-38: 

Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: 
Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?

Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, 
dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua,
Felipe y el eunuco, y le bautizó.

¿Por qué persistía el bautismo de agua?

Hechos 21:20:

… Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; 
y todos son celosos por la ley.
        
Esta gente creyó y por lo tanto fueron salvos; pero la revelación todavía no había sido dada explicando la magnitud de la llegada del espíritu santo en Pentecostés, de manera que los creyentes eran aún celosos por la ley. Y uno de los requisitos de esa ley era ser bautizados en agua. La gente todavía es celosa por la ley y, aún hoy en día, no acepta lo que está dirigido a ellos en Romanos, Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses y Tesalonicenses. Muy poca gente se atreve a creer la Palabra de Dios y actuar según ella. La tradición es una rutina demasiado cómoda.
       
Para  traer más luz sobre el tema, miremos un versículo de la Escritura que cita frecuentemente durante la ceremonia del bautismo de agua.

Mateo 28:19: 

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, 

bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.


Este versículo claramente establece que los apóstoles habrían de hacer discípulos a todas las naciones. Y sin embargo, el Antiguo Testamento declara que Israel nunca sería enumerado entre las naciones (Números 23:9: “… un pueblo que habitará confiado [solo], Y no será contado entre las naciones”). Así pues, esta orden sólo podría aplicarse a los gentiles (“naciones”). Más tarde en las epístolas, escrita específicamente a los creyentes renacidos, la Iglesia es “llamada” de entre ambos, gentiles y judíos (Romanos 10:12: Porque no hay diferencia entre judío y griego [gentil], pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan). En segundo lugar, la frase “bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” nunca es llevada a cabo por los apóstoles ni por cualquier otro en la Iglesia del comienzo.  Eusebio (c.265-c. 340 d. de C.) el primer gran historiador de la Iglesia, citó manuscrito que no podían haber contenido estas palabras. El citó Mateo 28:19 dieciocho veces sin usar jamás estas palabras. Justino Mártir (murió hacia 165 d. de C.) y Afrahat de Nisibis, que escribió a principios del cuarto de siglo, también citaron Mateo 28:19 sin la formula trinitaria. La dificultad es aparente.
       
Mateo 28:19 fue hablado poco antes de que Jesús ascendiera al cielo; dio las instrucciones de último momento. Ahora bien, todo lo que Jesús dijera en aquel momento seguramente hubiera sido suficientemente importante como para que los apóstoles lo recordaran. Y sin embargo en Hechos 2:38, el primer relato después del derramamiento original en el día de Pentecostés, Pedro bautizó “en el nombre de Jesucristo”, no en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.  Si la orden en Mateo 28:19 hubiese sido dada realmente, entonces diez días más tarde Pedro ya había olvidado lo que Jesús le había dicho.
       
En Hechos 8:16 “ellos…habían sido bautizados en el nombre de Jesús”. En Hechos 10:48: “Y mandó  [Pedro] bautizarles en el nombre del Señor Jesús”. Y en Hechos 19:5: “Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús”.  El libro de Hechos ni una sola vez menciona que los apóstoles o que cualquier otro hayan cumplido la orden dada en Mateo 28:19. A la luz de esta evidencia es altamente improbable que las palabras “bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” en Mateo 28:19 estuvieran incluidas en la Palabra de Dios original, sino que fueron añadidas algún tiempo más tarde.
     
Ser bautizados en nombre de alguien coloca a una persona aparte de las masas.  Cuando los hijos de Israel fueron bautizados “en la nube y en el mar” (1 Corintios 10:2), ellos fueron (1) santificados, separados de los egipcios y (2) fueron identificados en aquel bautismo con Moisés. El mismo patrón puede encontrarse hoy. Cuando usted es bautizado en el nombre de Jesucristo, usted es (1) santificado,* separado de los incrédulos que no son salvos, haciéndole a usted un miembro de la Iglesia, y usted es (2) identificado con Cristo** y toda la autoridad que su nombre representa, en la misma forma en que Israel fue identificado con Moisés. Así se puede ver que el bautismo de agua fue verdaderamente instituido por Dios, pero solamente para Israel y el reino, y eso por un período de tiempo limitado.
       
Desde el día de Pentecostés toda persona que desea ser renacida por el Espíritu de Dios debe creer en Jesucristo. En ese momento le es dado algo mucho más grande que los beneficios del bautismo de agua:  justicia, justificación, santificación y redención.  Ser renacidos es tener a Cristo adentro; él es la esperanza de gloria; él nos limpia de todo pecado. Es un bautismo espiritual.
       
Desde el día de Pentecostés, somos verdaderamente libres de la Ley; y parte de esa ley era el bautismo de agua. Según Gálatas 5:1, hemos de estar por lo tanto “firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no…otra vez sujetos al yugo de la esclavitud”.*** No hay nada que pueda añadir a nuestro estar completos en él.  Jesucristo lo pagó todo y ahora estamos perfectamente equipados en él para su servicio, pues somos bautizados con espíritu santo en el nombre de Jesucristo.
__________________________________________________

*1 Corintios 1:2: “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús…”
Hechos 26:18:   
“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón [remisión] de pecados y herencia entre los santificados”.

**Romanos 8:17:  
“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo…”,

***Estad…firmes”---stekö--usada en la 2da persona plural indica que ustedes estén firmes, con tenacidad.
“Libertad”--eleutheria--audazmente, con una mente sin miedo.
“Sujetos”--enechó--no ser refrenados más.


martes, 8 de julio de 2014

PODER PARA LA VIDA ABUNDANTE CAP. 11







              CAPÍTULO 11

LAS TRADUCCIONES DE LA PALABRA DE DIOS



Al proceder como un obrero, hay información básica que tiene que mantenerse en mente, empezando con que ninguna traducción o versión de la Biblia puede ser llamada con propiedad la Palabra de Dios.

La Biblia de la cual yo he estado citando se llama la Versión Reina-Valera, Revisión de 1960. No es la traducción Reina-Valera. Si yo tuviera en mis manos la traducción de Casiodoro de Reina, o de Cipriano de Valera, tendría una Biblia muy valiosa como articulo de coleccionista. Una vez que se hace la traducción de un texto original, como el texto de Esteban del cual Casiodoro de Reina hizo su traducción y versión (y esta versión fue revisada luego por Cipriano de Valera), la traducción, esa primera copia, se llama una traducción. Cuando los estudiosos empiezan a revisar la traducción en cualquier forma, se vuelve una versión.

Ahora, dije que ninguna traducción, menos aun una versión, puede ser llamada con propiedad la Palabra de Dios. En cuanto se sabe, no hay textos originales existentes hoy en día. El manuscrito fechado más antiguo está escrito en arameo estranguelo. Hay una posibilidad de que algunos de los manuscritos más antiguos en arameo estranguelo sean anteriores al año 434 D.C  Aquéllos a los que los estudiosos o letrados se refieren como originales en realidad son del año 430 y más tarde. Estos manuscritos no son originales-los originales son aquellos que fueron escritos por santos hombres de Dios siendo inspirados por el Espíritu Santo. En el mejor de los casos tenemos copias de los originales. Cuando me refiero a la Palabra de Dios, no quiero decir una copia o una traducción o una versión; quiero decir la Palabra de Dios que fue originalmente dada por revelación a hombres santos.

Puesto que no tenemos originales y que los manuscritos más antiguos datan del quinto siglo D.C., ¿cómo podemos regresar a la profecía auténtica la cual fue recibida cuando santos hombres de Dios hablaron? Para conseguir la Palabra de Dios de cualquier traducción, o de cualquier versión, tenemos que comparar una palabra con otra palabra y un versículo con otros versículo. Tenemos que estudiar el contexto de todos los versículos. Si es la Palabra de Dios, entonces no puede tener una contradicción pues Dios no se puede contradecir a Sí mismo. El error tiene que estar ya sea en la traducción o en el propio entendimiento de uno. Cuando lleguemos a esa original Palabra respirada de Dios-lo cual yo confío en que podemos hacer-entonces una vez más seremos capaces de decir con toda la autoridad de los profetas de antaño: "Así dice el Señor".

Noten cuidadosamente lo que a continuación se explica acerca de la Palabra:  (1) no hay textos originales en existencia hoy en día; (2) no había divisiones de capítulos en los manuscritos originales; (3) no había divisiones de versículos en los manuscritos originales. Nuestra actual división de la Biblia en capítulos, en ambos testamentos, el Antiguo y el Nuevo, data de alrededor de 1250. Nuestra división de la Biblia en versículos data de alrededor de 900 D.C. en el Antiguo Testamento, y de 1551 en el Nuevo.

Dios no puede ser culpado por el error en la división de versículos o capítulos. Los capítulos y versículos sólo son buenos para una referencia rápida. Pero debemos tener presente que los capítulos y los versículos son todos hechos por el hombre y, por lo tanto, desprovistos de autoridad en cuanto a dividir correctamente la Palabra de Verdad.

Observemos algunos ejemplos de divisiones deficientes en capítulos y versículos.

Génesis 1:31:
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. y fue la tarde y la mañana del día  sexto.

Luego viene el capítulo 2 el cual comienza con "Fueron, pues..." Esa segunda palabra inmediatamente me dice que algo está mal porque "pues" muestra el resultado de lo que ya ha sido dicho. El capítulo 1 cerró con "Y fue la tarde y la mañana el día sexto". Y el capítulo 2 comienza:

Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.

Versículo 2:
Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.

Versículo 3:
Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Versículo 4:
Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados...

El versículo 4 es un pensamiento enteramente nuevo. Los tres primeros versículos del capítulo 2 terminan el pensamiento del primer capítulo. El segundo capítulo debería comenzar con el versículo cuatro: "Estos son los orígenes..."

Juan 2 es otro ejemplo de mala disposición de los capítulos. Una de las razones por la cual la historia de Nicodemo no ha sido entendida es que nunca hemos leído los versículos que la preceden como parte del contexto. Juan 2:23 debería ser lógicamente Juan 3:1.

Estando (Jesús) en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.

Versículo 24:
Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos,
Versículo 25:
y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.

Capítulo 3, versículo 1:
Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal de entre los judíos.

El leer esos tres versículos antes de comenzar este tercer capítulo, explica el contexto para la venida de Nicodemo. Jesús sabía lo que había en Nicodemo. Con esta introducción o antecedente al escenario de la historia, se entiende fácilmente a Nicodemo.

Juan 7:53 es un ejemplo de un capítulo que está dividido en la mitad de un versículo.

Cada uno se fue a su casa;

El capítulo 8, versículo 1 comienza:

y Jesús se fue al monte de los Olivos.

Debería leerse: "Cada uno se fue a su casa; y Jesús se fue al monte de los Olivos". Entonces debería haber una división de capítulo para comenzar: "Y por la mañana se volvió al templo..."

Si la división de capítulos no estaba en los originales, ¿qué me dice de los títulos insertados en distintas secciones del texto? Estos títulos tampoco son parte de la Palabra original respirada de Dios y generalmente están escritos en letra negrilla. Estos son los que el hombre ha añadido.

Los párrafos y referencias son todos hechos por el hombre. Los párrafos son interpretaciones de lo que los traductores piensan. Ellos indican que un tema está completo y que uno nuevo comienza. Algunas veces los traductores dejan de reconocer la división apropiada de temas. Las referencias, las cuales están al final de la página, nos dicen lo que, según el pensamiento de los editores, tiene conexión con ese versículo. Algunas veces ellos están en lo cierto, algunas veces se equivocan. Todas estas marcas han sido añadidas y pueden confundir al estudiante común y corriente que es nuevo en la Biblia porque él puede pensar que han sido dadas por Dios mismo.

Dios dio la Palabra original. El no es en nada responsable por los errores que los hombres han introducido por sus títulos o referencias o marcas de párrafos. El hombre cometió todos esos errores.

La puntuación es otro ardid hecho por el hombre. Si usted quiere que la Biblia diga algo para justificar su teología, todo lo que tiene que hacer es manipular la puntuación. A la Palabra de Dios se le puede hacer decir algo que en realidad no dice con solamente poner una coma. Cada traductor siguió su propio plan o su propia norma lo cual hace que toda la puntuación sea desprovista de autoridad divina.

Observemos un caso en que la Versión Reina-Valera evita la inserción de puntuación añadiendo una palabra que toma el lugar de una coma:

Lucas 23:43:
Entonces Jesús le dijo (al malhechor): De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

La palabra "que" no aparece en ningún texto griego, y ha sido añadida por los traductores. Si quitamos la palabra "que", lo que nos queda es: "...De cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso".  Ahora tenemos una pregunta: ¿modifica la palabra "hoy" al verbo "decir" o al verbo "estar"? Los traductores de la Versión Reina-Valera dieron su interpretación con la inserción de la palabra "que" entre "digo" y "hoy", haciendo que "hoy" modifique "estarás". Otras versiones dan su interpretación poniendo una coma o dos puntos antes de la palabra "hoy", mientras que otras ponen la coma o los dos puntos después de la palabra "hoy". ¿Por qué? Porque un grupo enseña que en el momento que uno muere, se va al cielo, mientras que otros grupos enseñan que en el momento que uno muere, no va necesariamente al cielo pues hay un período de espera antes de ir al cielo. Si es que hay un período de espera entre la muerte y el cielo, entonces Jesús no le podía decir a ese malhechor: "Hoy estarás conmigo en el cielo", puesto que ese malhechor hubiera tenido que esperar un cierto tiempo. Por otro lado, otros dicen que el hombre se va al cielo inmediatamente después de la muerte de modo que la coma antes de la palabra "hoy" está de acuerdo con su teología.

Si un hombre se va al cielo hoy en día, el cielo tiene que estar disponible. Algunos enseñan que el cielo está disponible. Si hubieran estudiado la Palabra, sabrían que el cielo no está disponible. Sin embargo, este versículo habla del paraíso y el paraíso no es el cielo. El cielo es el cielo y el paraíso es el paraíso. Cuando la Palabra de Dios dice "paraíso", quiere decir "paraíso". El paraíso está presente en Génesis, capítulos 1 y 2, al final del cual el paraíso ya no es accesible. No está disponible otra vez hasta el libro del Apocalipsis el cual habla de un nuevo cielo y una nueva tierra donde habita la justicia.

El paraíso siempre es un lugar sobre la tierra. Si nos vamos a ir al paraíso, tiene que estar disponible. ¿Le decía Jesús al malhechor ese día: "...De cierto te digo hoy..." o era "...De cierto te digo, hoy ..."? Puesto que el paraíso no existía en el día de la crucifixión, Jesús tenía que decir al malhechor que en algún momento del futuro él estaría con Jesús, no en el cielo, sino en el paraíso.

Leamos la oración con la precisión literal de la palabra "paraíso" en mente.

...De cierto te digo hoy (que) estarás (en un día que viene en el futuro) conmigo en el paraíso.

Esto calza con el resto de la Palabra de Dios. La inserción de una palabra extra, en lugar de una coma en su lugar debido, ha causado tanto error al dividir la Palabra.

Un ejemplo de un grave error de puntuación es en Hechos 21 el cual, cuando lo vi por primera vez, lo encontré difícil de creer. A mí se me había enseñado que los hombres de Dios en la Biblia-como Abraham, Pablo y Juan-nunca cometieron errores. Estos hombres estaban sobre un pedestal, mientras que nosotros, los otros humildes cristianos, les mirábamos con asombro y boquiabiertos porque ellos estaban a un nivel al cual pensábamos que nunca podríamos aspirar. El pasaje  del Apóstol Pablo en Hechos 21 me dio una buena sacudida cuando se descubrió el error en el uso de los dos puntos y la coma.

Hechos 21:14:
Y como no le pudimos persuadir (a Pablo),desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.

Este versículo, en la forma en que tiene la puntuación, obviamente dice que ellos trataron de persuadir al Apóstol Pablo de que cambiase de opinión y no fuese a Jerusalén; pero como Pablo no cambiaba de opinión, ellos finalmente le dijeron: "Está bien, Pablo, anda y haz la voluntad del Señor. Ve a Jerusalén". Pero esto no es lo que dice.

Para entender los antecedentes de esta situación, regresemos a Hechos 20:22.

Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer.

Pablo, estaba ligado en espíritu. Estar "ligado en espíritu" quiere decir que uno no está espiritualmente libre. Pablo quería ir, pero algo le machacaba la mente diciendo: "No vayas". Pablo dijo: "Yo voy a ir a Jerusalén"; pero cuando hizo esta declaración, estaba ligado en espíritu, se sentía restringido. El sabía que no debía ir.

Versículo 23:
salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones (si voy a Jerusalén).

Versículo 24:
Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

¿No suena maravilloso, sincero, devoto? ¿Pero de qué servía la sinceridad de Pablo en ir a Jerusalén cuando el espíritu ya le había dicho que no fuese?

Hechos 21:3:
Al avistar Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria, y arribamos a Tiro, porque el barco había de descargar allí.

Versículo 4:
Y hallados los discípulos (allí), nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén.

¿Cuál era pues la voluntad de Dios? Que Pablo no fuera a Jerusalén. ¿Pero quién estaba determinado a ir?

Versículo 8:
Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él.

Versículo 9:
Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.

El versículo nueve no dice lo que las doncellas profetizaron. Yo le apostaría, sin embargo, que ellas no profetizaron sobre el precio del café, o sobre quién ganaría el próximo juego de pelota. ¿De qué está hablando el contexto? De un hombre que quería ir a Jerusalén mientras que la voluntad del Señor era que no fuera. Pablo persistió, sin embargo. En contexto sabemos cuál fue el tema de la profecía de las doncellas.

Después de un período de tiempo vino otro mensaje para Pablo.

Versículo 10:
Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo.

Miren el esfuerzo que estaba haciendo Dios para mantener a Pablo fuera de un lío. Primero que nada, le dijo a Pablo personalmente que no fuera a Jerusalén; Pablo estaba ligado en espíritu. Luego Pablo fue prevenido por un grupo en Tiro quienes le dijeron, por el espíritu, que no fuera. Pablo continuó su viaje hasta Cesarea donde cuatro creyentes cristianas profetizaron. Finalmente Dios mandó a un profeta a hacer el recorrido desde Jerusalén hasta Cesarea para que interceptase a Pablo en su jornada y dijese: "Pablo, no vayas a Jerusalén".

Hechos 21:11:
quien viniendo (Agabo) a vernos, tomó el cinto de Pablo (una cinta de tela de diez a doce centímetros de ancho la cual ellos ataban alrededor de sus vestiduras exteriores), y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles.

Versículo 12:
Al oír esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén.

Dios había hecho todo para mantener a Su hombre fuera de un  gran dilema, pero Pablo estaba determinado a meterse en el dilema. Dios puede tratar de decirle algo a usted; pero si usted no quiere escuchar, El no lo puede forzar a usted.

Versículo 13:
Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón?...

Pablo se lamentaba, para así decirlo: "¿No saben ustedes que yo estoy listo no sólo para ser atado sino a morir también en Jerusalén por el nombre del señor Jesús?" ¡No suena eso magnífico y sincero! Pero Pablo estaba totalmente equivocado. La voluntad del Señor era que no fuera a Jerusalén.

Después de que los traductores dieron la Palabra exactamente hasta este punto, llegaron al versículo 14. Los traductores trataron de ayudar a Pablo a salvar las apariencias en las traducciones modernas con simplemente poner comas y dos puntos.

Versículo 14:
Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.

Si se dejan las comas y los dos puntos, hay una complicación de errores pues la verdad del pasaje es claramente obvia. Cuatro veces la palabra del Señor para Pablo fue que no fuera a Jerusalén. Si esa era la Palabra de Dios, entonces tiene que encajar con el versículo 14 también. ¿Qué hicieron los traductores? Pusieron comas y dos puntos para justificar su teología pues no podían creer que el Apóstol Pablo jamás hubiese cometido un error. Permítame preguntar: ¿Fue Pablo a Jerusalén? Seguro, él fue a Jerusalén. ¿Se metió en problemas? Claro que sí; él casi perdió su vida allí. Este poderoso hombre de Dios, bajo cuyo ministerio todo el Asia Menor oyó la Palabra de Dios en dos años y tres meses, en los dos años que siguieron no ganó una sola alma para el Señor Jesucristo. El único pasaje es en Hechos 26:28 cuando le testificó a Agripa el rey, quien le dijo a Pablo:"...Por poco me persuades a ser cristiano". Si los evangelistas que usan este texto se dieran cuenta de lo que en realidad implica, nunca lo usarían otra vez. En el contexto, la cita es acerca del ministerio de un hombre que estaba fuera de la voluntad de Dios. Lo más cerca que Pablo llegó a estar en ganar alguien para el señor en todos esos años fue "por poco".

Quite las comas y los dos puntos de Hechos 21:14:

Y como no le pudimos persuadir (a Pablo)desistimos diciendo (dejamos de decir:)hágase la voluntad del Señor.

En un momento sus amigos cristianos le decían a Pablo: "Haz la voluntad del Señor. No vayas a Jerusalén". Trataron lo mejor que pudieron para persuadirle, pero como no le pudieron persuadir, dejaron de decir "haz la voluntad del Señor" porque Pablo estaba determinado a hacer su propia voluntad. Ahora su Biblia encaja como anillo al dedo; ahora tenemos la Palabra de Dios.

Las comas y los dos puntos han sido todos añadidos por el hombre. En la Palabra de Dios original no había puntos, ni dos puntos, ni comas, ni puntos y comas, ni capítulos, ni versículos, ni títulos, ni referencias.


Todas estas cosas han pasado por períodos de cambio. En este estudio en Poder para la vida abundante en el cual estamos interesados en la precisión y la integridad de la Palabra de Dios, debemos volver a esa Palabra original la cual fue dada cuando santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Debemos arrancar las teologías de los traductores las cuales han venido con las artimañas hechas por los hombres, y una vez más descubrir la perfecta Palabra respirada de Dios. 

LA BIBLIA ME LO DICE CAP. 13 V.P.Wierwille

Capitulo trece

La Servidumbre del día de reposo
       
Es locura para un cristiano tratar de vivir bajo la ley o leyes que ya no existen.  Esta situación es como detenerse en una esquina después de que la señal de parada ha sido quitada. Usted puede detenerse, pero no tiene que hacerlo. Esto es similar a los cristianos que se adhieren a la observancia del día de reposo. La tradición no debe cegarnos y mantenernos sin conocer los cambios que ocurren cuando la Palabra de Dios progresa de una era a otra.
      
Las  leyes del día de reposo fueron dadas a Israel y, por lo tanto, se aplican a Israel. Ya que estas leyes nunca fueron dadas a la iglesia, su interpretación no puede ser para ella. Las leyes del día de reposo fueron aplicadas a y para Israel y como tales no fueron nunca alteradas, cambiadas o transferidas a cualquier otro período.
     
Las Escrituras claramente establecen que nosotros como hijos renacidos de Dios no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia.

Romanos 7:4
Así también vosotros, hermanos míos,
habéis muerto a la ley mediante [a causa de] el cuerpo de Cristo…

¿Cómo  podría la ley acaso tener poder sobre nosotros cuando la ley está muerta?
      
Que las personas traten de vivir bajo una ley que no les atañe no es algo nuevo en la era cristiana. Pablo tenía tales personas en la Iglesia en Galacia.

Gálatas 4:31
 De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

Gálatas 5:1
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres,
y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Gálatas 4:9-11
Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios,
¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos,
[incluyendo la ley] a los cuales os queréis volver a esclavizar?

Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.

Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.

Romanos 14:5-6
Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga
iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido
en su propia mente.

El que hace caso del día, lo hace para el Señor;
y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace.
El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios;
y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

Colosenses 2:16
Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida,
o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo.
     
La gran mayoría de los creyentes renacidos se reúnen el domingo para adorar, celebrando el día en el cual Jesucristo fue visto por primera vez en su cuerpo resucitado.  Simplemente porque la mayoría de nosotros observemos el domingo no quiere decir que lo guardemos bajo la compulsión de la ley; nosotros lo guardamos porque estamos bajo la gracia y deseamos hacerlo así. En nuestra era, durante la Administración de la Iglesia, cada día es sagrado según la Palabra de Dios y no un día más sagrado que cualquier otro día. Cada día debe ser vivido para el señor, aunque en nuestra tradición la mayoría de los cristianos han separado el domingo como día especial de reposo y adoración.

* * * * *
    
Además del día de reposo, otros días de los cuales también se habla en la Biblia necesitan clarificación, específicamente el “Día del hombre”, el “Día de Cristo” y el “Día  del Señor”.
     
El “Día del Hombre” concierne al presente, la Era de la Gracia.  El hombre hoy juzga y pronuncia sentencia; él dirige la política.

1 Corintios 4:3
Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros,
o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo.
         
En la Versión Reina-Valera la palabra “día” está traducida “tribunal” y la palabra “humano” quiere decir “del hombre”. En esencia esta palabra “tribunal” expresa la verdad de que en el día del hombre, el hombre juzga, pero solamente por un período breve.
        
El “Día de Cristo” viene.  En ese día Cristo vendrá por su Iglesia; él reunirá a los muertos en Cristo y a aquellos creyentes que todavía están vivos.

Filipenses 1:6,10
Estando persuadido de esto, que el que comenzó
en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros
e irreprensibles para el día de Cristo.

Filipenses 2:16
Asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo
yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano,
ni en vano he trabajado.
        
El “Día del Señor” no es un día de la semana como se ha creído comúnmente. No es el domingo, sino que el Día del Señor es su día sobre la tierra cuando el señor mismo gobernará en justicia y poder y gloria. Al Apóstol Juan se le mostró este día en un futuro distante.

Apocalipsis 1:10
 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor,
y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta.
       
Como 1 Tesalonicenses nos informa, aquel Día no nos sorprenderá a nosotros los creyentes renacidos como ladrón, porque no estamos en tinieblas sino que somos hijos de luz.

1 Tesalonicenses 5:2-5
Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor
vendrá así como ladrón en la noche;

que cuando digan: Paz y seguridad,
entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina,
como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que
aquel día os sorprenda como ladrón.

Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día;
no somos de la noche ni de las tinieblas.
      
Cuando nosotros dividimos correctamente la Palabra de Verdad, aclaramos el ambiente y eliminamos la enseñanza errónea con respecto al día de reposo y los otros días mencionados en la Biblia. Nosotros no somos creyentes atados a un día de adoración legalístico.  Nosotros  adoramos en espíritu y en verdad. La tradición no osa cegarnos a la verdad de la luz de la Palabra de Dios.














lunes, 7 de julio de 2014

LA BIBLIA ME LO DICE CAP. 12 V.P.Wierwille


Capítulo doce


El Andar de la juventud
        
En este día y en esta época las acciones de los jóvenes están siendo vigiladas de cerca. Es conveniente, por lo tanto, que demos una mirada a un versículo de la Escritura en la primera epístola a Timoteo que establece claramente la importancia y la responsabilidad de la generación más joven.

1 Timoteo 4:12:
Ninguno tenga en poco tu juventud,
Sino sé ejemplo de los creyentes en palabra,
conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
         
Tomemos este versículo línea por línea y palabra por palabra para ver la verdadera belleza que hay en la exactitud de la incomparable Palabra de Dios.   
     
“Ninguno tenga en poco tu juventud”. La palabra “ninguno” es un sustantivo inclusivo. Se nos dice que no permitamos a nadie, cristiano o no cristiano, creyente o incrédulo, tener en poco nuestra juventud. Las palabras “tenga en poco” quieren decir “menospreciar a”, “pensar desdeñosamente de”.

Mateo 18:10:
Mirad que no menospreciéis a
[penséis desdeñosamente de] uno
De estos pequeños…
    
Los jóvenes han de condicionar sus pensamientos, trabajos y patrones de vida de tal manera que no haya ninguno que pueda pensar desdeñosamente de ellos.
    
En el uso bíblico de la palabra “juventud” yace una verdad que nos ilumina el entendimiento. Una persona joven es llamada joven en la Biblia hasta que alcanza los treinta años de edad. De acuerdo a las costumbres judías a ninguna persona le era permitido enseñar hasta que tuviera treinta años de edad, ni tampoco se le consideraba para ser miembro del sanedrín (cuerpo gobernante de Israel) hasta que hubiera alcanzado los treinta.  Abraham llevó a Isaac a la cima del monte Moriah cuando Isaac tenía treinta años de edad, José tenía treinta años cuando Faraón lo nombró gobernador de Egipto. Jesús no inició su ministerio de enseñanza sino hasta alcanzar la edad de treinta años.  Esta misma palabra “juventud” es usada en los Evangelios cuando Jesús estaba hablando al principal joven rico (Mateo 19:20, Marcos 10:20; Lucas 18:21). Este hombre era muy rico y sin embargo era solamente un joven menor de treinta años.
         
La palabra “sino” en 1 de Timoteo 4:12: establece aquello que precede en contraste con aquello que sigue: “sino [tú, un joven] sé ejemplo”.  La palabra “se” quiere decir: “llegar a ser o llegar a un estado o condición en particular”. Esto, entonces, expresa un proceso de crecimiento --un estado de no haber alcanzado plenamente, pero de estar llegando a ser, o en el proceso de alcanzar.
     
La palabra “ejemplo” proviene de la palabra griega tupos, la cual, al representar sus letras y sonidos en español, resulta en “tipo”. “De los creyentes” es el genitivo de posesión. Los jóvenes cristianos deben llegar a ser ejemplos o tipos de los creyentes en seis maneras: (1) en palabra, (2) en conducta, (3) en amor, (4) en espíritu, (5) en fe, (6) en pureza. La preposición “en” es la misma para cada palabra y expresa una íntima profundidad, una quietud interior o confianza propia. Los jóvenes han de llegar a ser, en la parte más íntima de su ser, un ejemplo de quietud y serenidad debido a la Palabra de Dios que vive en ellos. Esto no es sorprendente, pues es la Palabra de Dios lo que da a los jóvenes el conocimiento que ellos necesitan relativo a cada faceta de sus vidas; es la Palabra lo que Dios colocó por encima de Su Nombre.

Salmos 139:2: “…Porque has engrandecido tu nombre,
y tu palabra sobre todas las cosas.  
    
Los jóvenes han de llegar a ser ejemplo de los creyentes en conducta. La palabra “conducta” es la palabra griega anastrophë, que quiere decir comportamiento o porte.  Esta conducta, comportamiento o porte, es como una línea recta, condicionada y construida sobre el conocimiento de la Palabra que vive adentro.

Gálatas 1:13:
Porque ya habéis oído acerca de mi conducta
[comportamiento--anastrophë] en otro tiempo…
      
Los jóvenes han de llegar a ser ejemplos de los creyentes en amor. La palabra “amor” es la palabra griega agapë,  que quiere decir el amor de Dios en la mente renovada en manifestación. El andar de la juventud es primeramente con la íntima quietud o serenidad de la Palabra; en segundo lugar, es un comportamiento que es recto, sin duda o vacilación; y en tercer lugar, con el amor de Dios en la mente renovada en manifestación.
      
La palabra “espíritu” que aparece en la Versión Reina-Valera no aparece en los textos críticos griegos de Griesbach, Lachmann, tischendorf, tregelles, Alford, Wordsworth o Nestle; ni tampoco aparece en ninguno de los textos arameos. Por lo tanto la, la palabra “espíritu” debe ser suprimida.
      
La palabra “fe”, es la palabra griega pistis y se traduce tanto “fe” como “creencia”. La fe es espiritual, dentro de un individuo; la creencia connota acción. Si los jóvenes han de llegar a ser ejemplos, deberá ser por sus acciones.  Por lo tanto, pistis en este versículo debe traducirse creencia.  Los jóvenes han de llegar a ser ejemplos en sus acciones creyentes.
     
La palabra “pureza” es la Palabra griega hagneia,  que quiere decir “castidad”. Pero la castidad, normalmente interpretada con el significado de pureza, en realidad no encaja si se toma en el contexto del versículo. La raíz de esta palabra es hagnos, que quiere decir “mantenerse lustroso” aun viviendo en este mundo deslustroso actual. Esta palabra es usada refiriéndose a  Jesucristo en 1 Juan 3:3: “así como él [Jesucristo] es puro [hagnos]”,  Jesucristo estaba en la carne en este mundo, pero el mundo no estaba mezclado en él a tal punto que él fuera contaminado.
     
Otra palabra griega alineada muy cercanamente es hëgeomai.  Esta palabra se usa también con respecto a un gobernador provincial romano, un líder principal que no está contaminado por lo que otros dicen. Los jóvenes han de andar como líderes, en línea recta, incontaminados por otros. Es un andar puro.
     
¡Cuán hermosa y cuán exacta es la incomparable Palabra de Dios! Después de estudiar y comprender la profundidad de 1 Timoteo 4:12, se ofrece la siguiente traducción literal de acuerdo al uso.


No permitas que ninguno piense

 desdeñosamente de ti como joven.

Llega a ser un ejemplo de los

creyentes en la tranquilidad, la

serenidad y la compostura propia

que tienes dentro de ti debido a

tu estudio y conocimiento de la

Palabra revelada correctamente

Dividida. Llega a ser un ejemplo

En tu conducta y tu manera de

vivir. Llega a ser un ejemplo en

El amor de Dios en la mente renovada

en manifestación. Llega a

ser un ejemplo en acción creyente

en tu vida. Llega a ser

un ejemplo en tu liderazgo

incontaminado.


La Palabra de Dios le ha dado a los jóvenes un gran desafío; ellos tiene una gran responsabilidad para con Su Palabra. En la juventud yacen pozos de habilidades y cualidades.  Dios les manda perfeccionar y usar sus potenciales para su propio beneficio y el de la iglesia entera.



domingo, 6 de julio de 2014

LA BIBLIA ME LO DICE CAP. 11 V.P. Wierwille

Cuarta parte (Capítulo 11 al 18)




   LA PALABRA EN NUESTRAS MENTES
         
El propósito de la tercera parte de La Biblia me lo dice, “Integridad física y espiritual”, era hacernos fuertes mostrándonos cuán completamente Dios ha suplido todas nuestras necesidades. La primera parte, nuestro punto de partida, comenzó cuidando de nuestra salud mental. Necesitamos libertad e integridad mental antes de poder lanzarnos hacia el entendimiento de las otras verdades de Dios. Luego, en la segunda parte, vimos la sencillez y el poder de la ley de la creencia, la cual funciona para absolutamente todos, aun para aquellos que no la conocen. Todas las verdades en las primeras tres partes están claramente explicadas y documentadas en la Palabra de Dios.  Sin embargo, en los temas de esta cuarta parte, la claridad de la Palabra de Dios ha sido enturbiada por el transcurso del tiempo, las traducciones y las interpretaciones.  Así que ahora tenemos que estudiar nuevamente la Palabra de Dios y buscar la claridad en temas que han estado casi sin estudiarse o en temas que se han entendido muy mal y que por consiguiente se han enseñado incorrectamente.
      
Los ocho estudios siguientes sobre la exactitud de la Palabra de Dios comienzan con los temas menos complicados pero dinámicos --“Las Palmas de Dios”, “El andar de la juventud” --y profundizan progresivamente hacia las investigaciones más detalladas de  “La Servidumbre del día de reposo”,  “El Bautismo”,  “El Aguijón en la carne de Pablo”,  “Cuando Judas se ahorcó” y “Procura con diligencia”.
     
El punto culminante de deleite y estudio es el capítulo final, “Como Él es” --un estudio de las tres palabras como Él es de 1 Juan. Estas palabras nos muestran la increíble verdad de que “como él es, así somos nosotros en este mundo”. Ya que somos como Él es, nuestra libertad mental, nuestra creencia positiva, nuestra integridad tanto física como espiritual, deben reanimarse con entusiasmo y fuerza. Esto es lo que sucede cuando ponemos Su Palabra en nuestras mentes.




Capítulo once

Las Palmas de Dios
      
La figura literaria condescencio (que atribuye características humanas a Dios) en “las palmas de Dios”, es usada en Isaías de una forma extremadamente bella, como un orientalismo en todo su significado.

Isaías 49:15-16
¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de
compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella,
yo nunca me olvidaré de ti.

He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida [tatuada];
delante de mí están siempre tus muros [manos].
La maternidad es una experiencia humana inolvidable. Una madre alimentando a su hijo recién nacido tiene sentimientos indescriptibles de unión y tierno afecto por el fruto de su vientre. Aun así, Dios dice que una mujer podría olvidarse de su bebe --que es dificilísimo e inverosímil-- pero Dios nunca se olvidará de uno de los Suyos. Para enfatizar la gran habilidad de Dios para recordar a Sus hijos, este pasaje declara que el recuerdo de Dios va más allá que el de una madre por su hijo. La memoria de Dios es aun más profunda que la memoria de una estrechísima relación humana. La memoria de Dios por nosotros está por encima de la comprensión humana.
     
Después de esta vívida declaración del recuerdo de Dios por Sus hijos, el versículo 16 de Isaías 49 usa una figura gráfica que atribuye a Dios la característica humana de las palmas: “En las palmas de las manos te tengo esculpida”. La manera oriental de expresar gran amor y continuo recuerdo se hace por medio del grabado, lo que nosotros llamaríamos tatuaje. La tradición oriental era tatuar en su cuerpo los nombres de aquellos que usted ama cariñosamente mientras que simplemente le obsequia regalos a aquellos que usted ama superficialmente.
      
El proceso del tatuaje es muy desagradable. Cuando una persona se tatúa, comúnmente lo hace en el brazo, algunas veces en la espalda o en el pecho. Pero usted nunca ve tatuadas las palmas de la mano de un hombre. ¿Por qué? Porque las palmas de las manos son demasiado sensibles. Son demasiado delicadas. El dolor del tatuaje en las palmas es demasiado grande para soportar. Pero aun así Dios dice: “He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida”.  Primeramente, Dios está diciendo que toma demasiado tiempo mirar en el brazo o en los hombros o a lo largo del pecho, porque esa parte del cuerpo está cubierta por varios tipos de vestimentas; por lo tanto, El nos ha tatuado en las palmas de Sus manos. Allí puede vernos constantemente. Dios nos ama tanto que, figurativamente, está dispuesto a soportar el agudo dolor de tenernos tatuados en las palmas de Sus manos. No es demasiado doloroso para Dios grabar nuestros nombres en las palmas de Sus manos porque El nos ama tiernamente.

Juan 3:16:
Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna.
     
Dios está tratando de ilustrar cuánto cuida de nosotros diciendo: “He aquí que en las palmas de mis manos te tengo esculpida”.  El nos está diciendo que ha tomado una parte muy delicada, muy sensitiva de Su ser, y allí ha tatuado nuestros nombres. En realidad Él está diciendo: “Los amo tanto que no quiero que mi amor esté cubierto bajo las vestimentas, no quiero que mi amor quede oculto de tal manera que no pueda ser visto; pero Yo los he grabado en una parte muy delicada y sensitiva de Mi ser para que en cualquier momento que mire pueda verlos”.  Ese es el amor de Dios. Cuando usted vea la belleza de esta escritura comenzará a apreciar la compasión y el amor de Dios.
      
La segunda parte de esta verdad dice: “…delante de mí están siempre tus muros”. La palabra “muros” es una presentación muy inexacta. Las palmas de las manos son los muros. Cuando usted las levanta ellas son muros delante de su cara.
      
Además de tenernos grabados en sus palmas, nuestras propias palmas están continuamente delante de Él. ¿Qué es lo que Dios ve en las palmas de nuestras manos?  Él no ve otra cosa salvo pecado, duda, temor, amargura, disputas, mentiras, odio --todo lo que mancha a un pecador.  Él ve en nuestras palmas el miedo a la muerte, el miedo a la enfermedad y la dolencia, la inseguridad e incertidumbre del futuro. Pero Dios en Su maravillosos amor infinito, sin tomar en consideración quiénes éramos, nos tatuó o grabó en Sus palmas.
       
El continuo recuerdo de Dios por Sus hijos es verdad porque Él los ha esculpido, a Sus hijos, sobre las palmas de Sus manos.

Isaías 1:18:
Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren
como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos
como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
     
Esta es una parte del significado del continuo recuerdo de Dios.

Isaías 43:25:
Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo,
y no me acordaré de tus pecados.

Salmos 103:12:
Cuanto está lejos el oriente del occidente,
Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
      
¿No diría usted que Dios con seguridad nos ha grabado sobre las palmas de Sus manos? Él perdona y olvida nuestros defectos al mismo tiempo que nos recuerda y cuida de nosotros constantemente.
       
Dios nos da en el Libro del Apocalipsis una verdad parecida.

Apocalipsis 3:20:
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz
y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
   
¿Pensó usted alguna vez sobre la belleza de esas palabras? En el oriente el anfitrión no come con su invitado a no ser que sea un amigo muy íntimo. En este pasaje de Escritura Jesús está diciendo: “Yo soy tu amigo más íntimo”.  Jesús entra en nuestros corazones a invitación nuestra. Él nunca se nos impone. Él no solamente está entrando, sino que está cenando con nosotros. Jesús dijo: “Yo deseo ser muy íntimo con mi gente; cenaré con ellos; comeré con ellos sólo con que me pregunten”.
       
Hebreos 13:5 dice: “…No te desampararé, ni te dejaré”. También Mateo 28:20 dice: “…he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
     
El señor está con nosotros todos los días. Por eso es que él dijo en Mateo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Este es el continuo recuerdo de Dios por el cual Él nos puede decir: “En las palmas de las manos te tengo esculpida aun cuando delante de Mí están siempre tus muros, tus palmas”.
    
Cristo murió por todos y así pues él podía decir: “Cualquiera que desee puede venir”. Una vez que Cristo ha ofrecido la invitación es asunto de que nosotros la aceptemos. Si usted desea venir a Cristo usted puede. El hombre no tiene que morir en su pecado porque Cristo murió por el pecado y llevó nuestras enfermedades y nuestros dolores. Nosotros no tenemos que llevarlos. Dios alegre y deseosamente ha grabado nuestros nombres sobre las palmas de Sus manos.
     
No hay duda alguna acerca de la claridad del llamado de Jesucristo al hombre. La única pregunta es si el hombre va a responder a ese llamado. Cuando Jesús murió sobre la cruz del Calvario, murió por todos en el mundo entero; pero sólo aquellos que lo aceptan a él como su salvador reciben los beneficios de su muerte.
      
Aquellos de nosotros que hemos aceptado a Jesús como señor en nuestras vidas--hemos sido grabados en las palmas de las manos de Dios. Él continuamente nos recuerda y cuida de nosotros. ¿Se acuerda usted de: “…para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”? Él ha venido para permanecer en nosotros para siempre, para que tengamos vida eterna ahora y para siempre.
      
Esta es la forma en que Dios se acuerda de nosotros continuamente. No hay un día, una hora, un minuto o un segundo en que nosotros como hijos de Dios no seamos recordados ante el trono de Dios.  Nosotros los hijos de Dios verdaderamente hemos sido grabados en las palmas de Dios.